Jornada Internacional de Chevremont -( 26-08-2001)

 
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Jornada Internacional de Chevremont -( 26-08-2001)
 
 
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ALOCUCION DE MARGARITA
Mis queridas Almas Pequeñas:
Yo tengo las gracias y la felicidad de reencontrarme con ustedes en este día bendecido de los reencuentros anuales. Yo siento profundamente la mirada de nuestro Dios puesta con ternura sobre la querida Asamblea de aquellos que El se complace en llamar sus "Pequeñas", y me pregunto ¡qué podría hacer yo, pobre "pequeña nada", para darle mayor gloria! Escucho la respuesta del Señor, que se refiere a sus almas pequeñas, a cada Alma Pequeña: "les ama", es decir, que sólo el Amor tiene un real valor a los ojos de Dios. Puesto que El viene, del corazón de un niño, un pequeño niño, una pequeña alma, Jesús sabe prestar su corazón para amar maravillosamente, tal como El lo desea tanto más en estos tiempos tan desgraciados que nosotros vivimos en la actualidad. Sí, este mundo impresiona el alma de los justos.
Imaginémonos nuestra responabilidad ante El, que viene hacia nosotros con todo el Amor del mundo para salvarnos, vaciarnos de las malas fuerzas, de esas fuerzas que a veces se apoderan de un ser y que sirven únicamente para matar las almas que son queridas por el Crecador de todo bien. Qué hacemos nosotros por nosotros mismos más que perdernos irremediablemente, ya que, todos somos hijos del Amor, demasiado a menudo traicionamos con nuestro comportamiento. Jesús dice: "Yo les doy mi Paz ,les dejo mi Paz. Es el don Divino que ninguna persona puede adquirir si no lo desea"
Oren mis Pequeñas Almas, ¡oh, sí oren, a fin de que el enemigo jamás se apodere de vuestra vida. La felicidad tiene ese precio. La perfecta alegría reinará en ustedes a pesar de las vicisitudes inherentes a una humanidad por la cual Jesús quiso sufrir para salvarnos. Les pido comprender este compartir de dolores y alegrías, que aquí abajo debemos asumir para el triunfo del Santo Amor en las almas: Jesús en la Cruz es el camino.
Si el mundo es desgraciado, es poque le falta estar de "corazón a corazón" con Dios. Es por eso que nosotros le negamos la ofrenda de nuestros dolores, de nuestras miserias que le sirven para salvar las almas. Ofrecer para poner más atención a la voz de Dios; escuharla más, porque El habla a nuestras almas, pero tan dulcemente, tan tiernamente que muchos no entienden más su Voz. Existen sobre todo aquellos que se consideran como los duros, más duros que Dios al cual quisieran usurpar el lugar en este mundo pervertido. Pero Dios no impone. El espera paciente hasta llegar su Dia. El solicita y dice: ¡El tiempo! tan cercano, tan cercano, si tu quieres ser salvado! Es el tiempo ¡Ven! La Vida te espera. Y Jesús pide a cada uno: ¿Qué quieren de Mí? Sepamos responder: Ninguna otra cosa más que a Tí, mi Señor.
Mis Almas Pequeñas, hay que revalorizar el amor, rehabilitarlo, hacer comprender al mundo materializado al extremo que no hay más que un solo Amor, que sobrepasa todos nuestros amores humanos y que Dios es denominado:Amor.
Es la más bella historia de amor que existe entre Dios y el hombre y que empieza desde que tomamos conciencia en una profunda unión de nuestras almas con El. No, no todo está perdido, a pesar de lo que dicen algunos espíritus tristes. Nosotros podemos hacer, de esta penosa vida en que vivimos, un paraíso, perdido y reencontrado.
Jesús, mis pequeños niños es la Clave de la Historia. El es, a pesar de no gustarle a algunos, la llave de la Iglesia que continúa aquí abajo su vida, humillada y triunfante al mismo tiempo. Jesús es el que Vive en cada obra Redentora. Yo les digo, yo los amo a todos a través con su Corazón, en cada uno de ustedes. ¡Oh! como debemos estar felices de pensar que sólo Dios conoce nuestras verdadera personalidad.
Bajo esta luz, comienza la historia de María desde su Concepción Inmaculada. Ella ha podido, desde su primer aliento conocer, adorar y agradecer a Dios. Sólo El pudo saber las intimidades que existieron entonces entre el Dulce Señor y su pequeña privilegiada. Si Jesús la ha envuelto de una celosa sombra, los primeros orígenes de su Madre, ¿no es cierto que es inútil que nosotros busquemos comprender este misterio? Lo que nosotros sabemos es que nuestra Madre Celestial es de la raza de David, y Dios quiso trabajar secretamente en todos aquellos que llegaron un día a formar el Arca Santa que llevó a su Hijo el cuerpo Muy Santo de su escogida María. La vida de María sobre la tierra ha sido sin duda, aquella que esconde un Diamante resplandeciente. En el silencio, el olvido, la oscuridad, en todo lo que, en suma, es natural, no es a menudo más que un velo detrás del cual Dios ama y esconde el secreto de sus ternuras y la riqueza de sus dondes. Comprender esos dones es amar al ser desconocido y ser considerado una nada.
La verdadera historia del mundo, es la historia de la Gracia de Dios en este mundo. El viaje de María y José a Belén se organiza a pesar de la ignorancia del entorno. El viaje es largo dado el estado de María y en la ruta empedrada, nada se abre para el Niño que va a nacer. María sufriente y José no cesaba de buscar, golpeando las puertas. Ya no había lugar para el rey de Reyes.
Mis queridas Almas Pequeñas, es tan cierto que en todas las circunstancias es necesario guardar en su corazón el secreto, teniendo confianza y serenidad. Y gracias a Dios todavía hay personas que tienen corazón.¡Oh mis impaciencias, oh mis juicios, oh mis cóleras! Pero ya no había lugar para El y no había falta por parte de aquellos que no lo aceptaban. ¿Entonces por qué tenerle rencor a los hombres? Al fin se les indica una profunda caverna en donde guardaban los animales. José conoce posiblemente esa caverna. ¡Pero qué importa! Ellos iban hacia la luz que ya se vislumbraba. La vida, mis niños, nos es dada para adoptar la Voluntad de Dios. También José y María bajo la mirada de ese Dios-Amor, pudieron al fin descansar en paz, en espera de la venida del Divino Mesías, anunciada por un grito de Liberación.
Mis queridas Almas Pequeñas, yo pienso en este momento en nuestra pequeña Santa Teresita que conoció desde muy joven una prematura experiencia del sufrimiento y entiendo mejor ahora, la atracción de esa niña de Dios. Yo sentí vivir y sufrir a la pequeña Teresa y me he comparado con ella y la he amado con un amor de predilección. Yo sentí que ella igualmente sentía por mí un amor parecido, de parte de nuestro Señor, un día escogida por El. Después de esos momentos vividos, yo no pude negar nada al Buen Dios. Yo era la pequeña nada que ella pedía ser a Jesús y yo pensé que El haría por mí maravillas de gracias, que sobrepasarían los deseos que yo sentía nacer en mi alma para poder mejor conocer y amar a aquellos que El me pidiera que amara. Sentí estas palabras resonando en mi corazón: "Si ustedes no se convierten y no se vuelven como pequeños niños, ustedes no entrarán en el Reino de los Cielos, como es niña. Ella es y será la más grande en el Reino de los Cielos." La infancia de los Cielos toma nacimiento en una legión de todos los pequeños y desde entonces no ha dejado de crecer, haciendo, día tras día, nacer en los corazones la ternura, la humildad en la simplicidad de las almas pequeñas. Un obispo insistía en el mismo sentido diciendo: "Esta gracia de la infancia espiritual trabaja intensamente en las almas y no me sorprendería que Dios prepara así un nuevo florecimineto en la Iglesia.
Tengo la íntima convicción que esta pequeña estrella se volverá más y más radiante en la Iglesia de Dios y eso en los tiempos en que vivimos actualmente, donde es tan bueno creer en la Santa Misericordia. No dudemos que un día esa estrella de amor llenará la Casa del Señor.
Desde este mismo momento, es que estamos reunidas, queridas Pequeñas Almas, creamos que la Casa de las Pequeñas iluminará y será prenda de esperanza y de salvación para el mundo entero. Que la Legión de las Almas Pequeñas víctimas de amor, colocadas bajo su rayo, consuele la Santa Iglesia tan maltratada, cambiando en tesoros de perdón y de misericordia ls sentencias de la Justicia Divina. y que ella cante con nuestro Rey Bien-Amado (Cristo-Jesús): "Por la boca de los niños, tú has fundado Señor, una fuerza victoriosa para confundir a tus enemigos e imponer silencio al adversario y al blasfemador". Cuando se vive en la voluntad de los Superiores, está seguro de estar en el camino recto, no teniendo miedo de equivocarse, a pesar que pareciera que algunos Superiores se equivocan. Permitiendo que yo sufra ¡Y cuánto!- de las tentaciones contra la fe, pero mi Señor y de su Divina Madre han aumentado mucho el espíritu de fe en mi corazón que me lo hace ver viviendo en vuestras almas, mis pequeñas niñas. Oh, Querida Madre como usted me vuelve ligera y dulce la carga de la obediencia, pero mi filial tenura no sufrirá ninguna disminución, incluso si mi Señor me tuviera que tratar con severidad. Yo vería entonces solamente la Santa Voluntad de mi Dios que se manifiesta de una y otra manera para el mayor bien de mi alma. Es lo que yo comprendería, me parece el precepto de la caridad en amar más y más a mi prójimo como a mí mismo, es lo que yo pido. Es amando a Dios que uno descubre la verdad de esas otras palabras: "No son quellos que dicen: ¡Señor, Señor! los que entrarán al Reino de los Cielos, sino aquellos que hacen y harán siempre la Voluntad del Padre".
La felicidad se obtiene al precio de conocer que no puede haber amor más grande que el de dar su vida por aquellos que uno ama. ¿Soportar los defectos del prójimo? ¡Amor! La caridad no puede estar encerrada en el fondo del corazón. Me parece, Madre Bien - Amada, que la caridad debe iluminar, alegrar, no solamente a los que más queremos, sino también a todos los que están en vuestra Casa. ¡Oh! como la amo a Usted, que me da la seguridad de que la Voluntad celestial, es amar a todos aquellos que Usted me encomienda amar: Amar al prójimo como a vosotros mismos por amor a Dios. Y...cada vez mas. Y hago mías, mis Almas Pequeñas, algunas bellas palabras de Gastón Courtois adaptándolas a lo que vi en el fondo de mi corazón y colocándolas en la boca de la Virgen María: "Hijos míos, dice María, ofrézcanme todos los sufrimientos humanos, sufrimientos del espíritu, del cuerpo, del corazón, sufrimientos de los agonizantes, de los prisioneros, de los accidentados, de los abandonados.
Ofrézcanme todos los actos de caridad, de bondad, de benevolencia, de amabilidad y de devoción que son prodigados sobre esta tierra. Yo, vuestra Madre veo las cosas con los ojos del Amor, y veo todos los esfuerzos humanos de verdadero amor y en el olvido de sí mismos. La ofrenda es la clave que hace derramarse las ondas de la gracia sobre las almas. En apariencia es un gesto que parece como poca cosa, este pensamiento de ofrecer a los que sufren, a los que están solos, los desanimados como también a aquellos que luchan, que caen, aquellos que lloran, que mueren; pero sobretodo a los que me ignoran, aquellos que me han abandonado después de haberme seguido. Ofrézcanme el mundo entero. Vivan más y más, en nombre de los otros en unión con todos.
Yo atraigo hacia mí las almas que me presentan a mis ojos. Que Yo sea su Luz, su salvación y su alegría. Ofrézcanme a Jesús desde la pureza de los pequeños, desde el valor del joven, desde el exquisito pudor de la niña joven, la devoción de la madre, el equilibrio del padre, la benevolencia del anciano y la paciencia del enfermo. Yo, Vuestra Madre les digo, que con ese gento de ofrenda crecerá el amor en el corazón de los hombres y será vencido el odio. Sobre todo, no se deslienten de vivir, de actuar y de sufrir en nombre de los demás.. Si ustedes no ven, mis hijos, lo que ustedes hacen, Yo sí que lo veo. Nada es perdido de lo que ustedes hacen en ofrenda a través de mi propia oración por todos."
Que Jesús y María, su Dulce y tierna Madre les dicen: no pierdan más el tiempo en reuniones estériles y que vengan a Nosotros más a menudo. Y, tú, hijo predestinado, si Nosotros te hemos escogido es para que tú te unas también a nuestra ofrenda y que contribuyas atrayendo a muchos de tus hermanos.
Ven a nosotros que te amamos y permanece en paz. Incluso, cuando no comprender cada día nuestros pensamientos, Nosotros te penetramos e influenciamos tu vida entera. ¡Ahí está lo esencial! Sí, ven a Nosotros pero no sólo. Piensa en todas esas multitudes por las cuales Nosotros hemos tenido piedad. Cada Alma Pequeña Nos interesa, pero Nosotros no queremos hacer nada sin la colaboración de aquellos que Nosotros hemos escogido especialmente, consagrados a nuestro servicio. Si la tarea es inmensa la cosecha sin embargo es abundante. En el Amor, que tu oración, mi niña, al Padre de la Misericordia se inserte muy intensamente en la Nuestra y entonces tú verás. Te lo decimos Nosotros, el número de los Apóstoles contemplativos y que son al mismo tiempo educadores espirituales, crecerá y se multiplicará. Nosotros inspiramos la misma petición a las almas generosas que están en las Comunidades y en el mundo. Lo esencial, es que ellos oren con Nosotros y se unan profundamente a Nuestra oración.
Y Jesús dice: "Un día ellos comprenderán que fue por todos que ofrecí la Vida para salvar todas las vidas del mundo. Mi niña, tu eres joven del Corazón de Dios por amor y ser amor y un día, Yo me mostraré a todos a través tuyo, me recordarán en tu amor verdadero unido a mi Amor de Verdad"

¡VIVA JESUS! ¡VIVA MARIA!, SANTA MADRE DE DIOS! ¡VIVA EL AMOR DE JESUS Y DE MARIA EN NUESTROS CORAZONES Y EN EL CORAZON DE TODOS SUS HIJOS!


Marguerite
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