Jornada Internacional de Chevremont -( 29-08-1999)

 
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Jornada Internacional de Chevremont -( 29-08-1999)
 
 
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ALOCUCION DE MARGARITA
"0H PADRE, VEN ENVÍANOS TU HIJO UNA VEZ MÁS"

Queridas Pequeñas Almas:
Henos aquí de nuevo reunidas en una misma fe; en un mismo amor y en un deseo mayor de ser cada vez más alma Pequeña. Hijitos míos, qué felicidad para Jesús, para nuestro Padre Celestial, para mamá María y sobretodo para la pequeña que os está hablando ahora.

Con la mirada de Dios nuestro Padre quiero veros hoy. Sí, cada uno de vosotros recibe esta mirada de amor del Padre, esta mirada llena de ternura, de bondad, de misericordia para todos, quien quiera que seamos, incluso si no lo merecemos. ¡Él es Padre! ¡Es nuestro Padre! Hijos dignos o indignos, somos sus hijos. Su amor no tiene límites. Todos necesitamos un padre para amarnos. Aquí os recomiendo una confianza ilimitada en este amor bendito al que el pequeño nada que soy se entregó por la eternidad. Creedme, hijos míos, no miréis la tierra como un lugar de delicias. En resumen no es más que la antesala de una Eternidad que será lo que nuestra vida de aquí abajo hay preparado.
Hoy especialmente, el Padre Celestial está particularmente presente. El escudriña cada uno de nosotros. ¡Creed y ved! Es una gracia y una verdad sentir esta santa presencia, tan confortadora para las almas que sufren. Cada día desgraciadamente y lo digo aquí para todos sin excepción, con nuestra conducta no siempre conforme a la Santa Voluntad, empobrecemos continuamente la riqueza del Don de Dios en nuestra persona. El egoísmo personal y el espíritu de independencia ocupan tantas almas. Por eso considero siempre con asombro la inmensa paciencia de Dios, la intensidad de su Amor, a pesar de este mundo devastador y cruel.
Un día en un sueño, vi en mi corazón una celebración Eucarística. En el momento de la Santa Comunión, el Padre y el Hijo juntos sobre el altar. Y yo asistía a una cosa inverosímil, difícil de creer y comprender: el Padre se hacía más pequeño que su hijo.
¿Qué quiere decir esto? Dos Omnipotencias, las mismas, se enfrentan en una lucha singular. ¡Padre! ¡Hijo! Cada uno en Su Ser, queriendo demostrar al otro una superación incesante en la generosidad que no termina de fortalecerse, de medirse con la justa realidad del Padre y del Hijo. Padre en su Justicia, Hijo en su Amor. ¡Qué difícil le resulta al Espíritu Santo coordinar y encontrar un sitio justo a este amor comnbativo! El Padre quiere hacer intervenir su Justicia deseando elegir en ella un amor inmenso escondido en los repliegues de una esperanza de salvar a pesar de todo, antes de castigar. Ambos, Padre e Hijo al querer actuar se encuentran al mismo nivel. Ellos quieren salvar.
Ellos están aquí ya: los véis actuar. Mirad estos brazos extendidos hacia vosotros, sus hijos queridos. ¿Por qué tantas almas no admiten que la felicidad se encuentra al opuesto del camino que siguen? ¿Por qué no se echan ellas sobre el Corazón del Dios de Amor que acoge a buenos y malos a condición de que tengan, cuanto antes, un movimiento de conversión del alma antes del encuentro final que será la derrota total del enemigo, , como lo esperamos? Un Padre amante de su hijo busca siempre los medios de convertirlo, de salvarlo del Fuego que le amenaza.
Con Jesús cada uno lleva su cruz y esto lo aceptamos difícilmente, pues el sufrimiento asusta. Pero, hijos míos, debéis saber que con nuestras cruces físicas y morales, con neuestras alegrías compartidas, estamos rodeados de una manera desconocida. Todo se cambia en socorro, en la Fe, en la comunión de todos los Santos que nos sostienen invisiblemente.
Pidamos con frecuencia a Dios de Ternura y de Verdad que nos dé buenos y santos sacerdotes, que comprendan el tesoro de este Ministerio que les pide su entrega para apaciguar, para enseñar a amar y a perdona. Pidamos también muchas almas santas que sepan sacrificarse para seguir las huellas de aquél que les enseña el Camino, el verdadero Camino del Amor Misericordioso, prometedor de alegría pura y eterna. Que nuestros sacerdotes sean conscientes de que este mundo desgraciado, quizás a punto de terminar, necesita ser salvado. ¿Quién conoce el día y la hora? Pensémoslo, Jesús dijo que un día vendría como un ladrón por la noche. ¡Oh, Señor! ¡Que venga ese día cuánto antes! ¡Que el Amado encuentre las almas preparadas para recibirlo! Que nuestras lámparas sean y permanezcan día y noche esncendias, pues ¿quién sabe? ¡Que el egoísmo de una vida demasiado fácil deje sitio a la generosidad que necesita el esfuerzo de una conversión, de un examen de conciencia serio! ¡Un día es tan corto! ¡Y la eternidad es tan larga! ¡Y queda tanto por hacer para salvar lo que debe y que puede todavía ser salvado!
Hijos míos, desearía encontaros un día a todos en la beatitud del Don de Dios. ¡Oh, Padre Nuestro querido, ven, envíanos Tu Hijo una vez más! El mundo tiene que cambiar, sino será condenado a la destrucción total.
Se necesita la Cruz, quiere bajar de esta Cruz Salvadora para tomarnos con El cerca del Padre. Venid, Hijos míos. Decid: Sí, Jesús, vengo a Tí para realizar el bien necesario para merecer semejante felicidad. ¿Qué bien? Suprimir las monstruosidades de esta vida de facilidad, de pobreza espiritual, de miseria, de sufrimientos, de crueldad, asesinatos y escándalos que se multipliquen. Padre, tus hijos son desgraciados, ven, ten piedad de nuestras miserias. Mirad esos pequeños inocentes que pagan tan a menudo con su vida la maldad del mundo modernizado al extremo y que se transforman con este sacrificio puro en angelitos gloriosos.
Tengo que recalcar aquí la insistencia de Jesús para presentar al Santo Padre todo el respeto y la obediencia de los humildes que han comprendido que la Iglesia sólo vive bajo su Autoridad y que quieren formar entre el Papa y sus enemigos una pantalla de amor para amortiguar los sufrimientos que le son infrigidos. La pantalla de amor somos nosotros las almas pequeñas en la Iglesia. En la Santa Infancia de Jesús, somos nosotros los pequeños débiles aparentemente, pero en realidad fuertes que vencerán con esta Pequeñez Infinita del Amor Misericordioso.
A todos los jóvenes que dudan de la existencia de un Dios de Amor y que se plantean preguntas, yo digo aquí: fuerte de la experiencia que he vivido de la gran realidad de esta existencia. No dudéis ya .Dios existe, Dios os ama, Dios os llama. Venid a Él en la confianza.
¿Dónde está vuestra fortuna espiritual? ¡Cuán fácil y difícil es especiaficarlo. Vosotros, ¡queridos sacerdotes que el Señor eligió un día para llevarle su rebaño! ¿Pensáis ser buenos conductores? ¡A veces un rebaño es tan indisciplinado! A vosotros los elegidos de Dios, mandados por El, a quien habéis jurado fidelidad, me atrevo a preguntaros si todos permanecéis fieles, porque él es Fidelidad. ¿Puede ser decepcionada la confianza depositada en estos queridos sacerdotes conductores de almas? ¡No! ¡No! El mundo os necesita, necesita la Fe de nuestros padres para salir adelante. No caigáis en la trampa que muchas almas tienden al sacerdote para destruir su misión de corredención. Ante vosotros se levanta Dios en su Gloria y en su Esperanza. Llegará el día en que cada uno, habiendo recibido misión de amor, tendrá que enfrentarse con la Omnipotencia, infinita en su misericordia por haberle llevado tantos pequeños ignorantes que, sin vosotros, se hubieran perdido, ya que recibisteis la misión de atar y deasatar los pecados por el Sacramento de la Penitencia.
Quiera el Señor que la "Guarda de Amor" que formais con tantas almas pequeñas verdaderas, si, quiera Dios que os vea a todos fieles a vuestros votos que vea vuestra fe intacta y vuestra guarda fuertemente implantada en el corazón de los hombres de este siglo terrible. Dios os pide mucho a todos. Sacerdotes del Señor, ayudad a Jesús, ayudadlo a encontrar de nuevo la fe de nuestros padres. Enseñalos a amar al Amor Misericorioso en el maravilloso Mensaje que El dirige a un mundo paganizado, incapaz sin vosotros sacerdotes, de comprender la hermosura del Don de Dios. Los que no quieren comprender, que se alejen de la guarda de Cristo, pues el mal que hacen, lo hacen a Dios y a las almas que Él,su Creador, ama tanto.
Para llegar más acertadamente hasta nuestro corazón, cuyo amor desea, Dios se insinúa hasta lo más profundo de nuestro ser humano para transformarlo en un fuego ardiente de caridad y hacerse de esta manera el Cuerpo que se deja comer para que la vida se nos comunique. Pan vivo, mensaje de amor al mundo, libro de amor, libro vivo de la ternura de un Dios que solo conoce la palabra Amor.
Hijos míos, comprended, os lo suplico, que la felicidad está allí, sólo allí. Comed la Vida. Comedla, y tendréis la vida en plenitud. Creed en el Amor. La Iglesia siempre se ha renovado en el amor y aparentemente más débil, ella supera todas las luchas y los sufrimientos encontrados en su camino. ¡Misterio dfe Dios! Qué bueno es decirse a uno mismo: ¿Quién soy yo? "Pequeño misterio de Dios" que tu fuerza brote en la debilidad del chiquitín que quiere medirse con esta Omnipotencia de Amor, pues de la nada creó Dios al Mundo.

Firmado con una manita, herida por el sufrimiento.


Margarita.-
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